Para ajustar el monitor, siéntate primero de forma cómoda y mueve la pantalla hacia esa postura. Como punto de partida, coloca su borde superior a la altura de los ojos o algo por debajo y busca una distancia desde la que puedas leer sin inclinarte hacia delante. Después ajusta tamaño de texto y reflejos.

Prepara una postura de referencia

Regula la silla para apoyar los pies y mantener los hombros relajados al usar teclado y ratón. Acerca los controles lo suficiente para no estirar los brazos. Si ajustas la pantalla antes de resolver esa posición, probablemente tendrás que repetir el proceso al cambiar la silla.

Abre una tarea habitual: un documento con el tamaño de letra que usas, una hoja de cálculo o tu aplicación de trabajo. No utilices una portada con letras enormes como referencia de legibilidad. Deja libres los mecanismos de altura e inclinación y comprueba que el cable permite mover el monitor sin tensión.

Borde superior a la altura de los ojos o algo por debajo; distancia orientativa de 50 a 100 cm.
Esquema original. Borde superior a la altura de los ojos o algo por debajo; distancia orientativa de 50 a 100 cm.

1. Centra la pantalla principal

Sitúa el monitor que más utilizas frente a ti. Debes poder mirarlo con cabeza y tronco orientados de forma natural hacia el trabajo. Si está desplazado a un lado porque la base choca con otros objetos, reorganiza esos objetos antes de aceptar una postura girada durante toda la sesión.

Con dos pantallas de uso desigual, conserva la principal centrada y coloca la secundaria cerca, ligeramente orientada hacia ti. Si utilizas ambas por igual, prueba una disposición simétrica y observa cuánto giras la cabeza. El uso real determina cuál es la pantalla principal, no el tamaño del panel.

2. Ajusta la altura mirando desde tu asiento

Mira hacia delante sin levantar la barbilla y comprueba dónde queda la parte superior de la imagen. Usa la regulación de la peana o un soporte estable cuando necesites elevarla. Si está demasiado alta por apoyarse sobre una torre o una pila de objetos, retira esa elevación antes de modificar toda tu postura.

Las gafas bifocales o progresivas pueden requerir una posición diferente para no levantar la cabeza buscando la zona de lectura. La referencia de altura no debe convertirse en una regla rígida que te obligue a adoptar una postura incómoda. Si necesitas una adaptación visual específica, consulta con tu profesional de visión.

3. Encuentra una distancia legible

OSHA propone como orientación general una distancia de 50 a 100 cm entre ojos y pantalla. Es un intervalo de partida: el tamaño del panel, la tarea y tu visión requieren ajuste. Prueba primero una posición dentro del espacio disponible sin acercar el cuerpo al borde del asiento.

Si no lees cómodamente, aumenta el tamaño de texto o el escalado antes de acercar mucho la pantalla. En una mesa poco profunda, comprueba si la peana consume espacio que podría liberar un brazo compatible. No sitúes el monitor al borde posterior con la base parcialmente fuera del tablero.

4. Revisa inclinación y reflejos

Inclina suavemente la pantalla para que puedas ver su superficie desde tu posición de trabajo, siguiendo el rango de la peana. Apaga la imagen un momento y localiza reflejos de ventana o luminaria. Cambia orientación de pantalla o luz sin forzar el cuello para esquivar el brillo.

Vuelve a abrir tu documento y recorre las zonas superior e inferior. Si elevas la barbilla al leer la parte alta, revisa altura. Si te inclinas hacia delante para el texto pequeño, revisa escala y distancia. Evita corregir ambos problemas únicamente aumentando el brillo.

Ejemplo: monitor demasiado bajo

Un monitor con peana fija queda bajo al usar una silla correctamente regulada. Mide cuánto necesitas elevar la zona visible, no sólo la base. Compara esa necesidad con la altura del elevador y verifica que su superficie soporte completamente la peana y el peso del monitor.

Si sólo faltan unos centímetros, un elevador muy alto puede empeorar la situación. Una solución con varios niveles ofrece más margen. Comprueba también el hueco para teclado, las vibraciones al escribir y el acceso a los botones del monitor.

Comprueba el resultado durante el trabajo

  • Puedes leer sin adelantar la cabeza ni levantar la barbilla.
  • La pantalla principal queda frente a ti.
  • Teclado y ratón permanecen cerca.
  • La base y el soporte son estables.
  • Hay holgura de cable al ajustar la pantalla.

Revisa el puesto después de una sesión normal y cuando cambies de silla, gafas o monitor. La meta es un ajuste que permita trabajar y variar de postura, no conservar una geometría perfecta sin moverte.

Fuentes y criterios

Guía editorial con ejemplos propios. Consulta las especificaciones del fabricante para tu modelo concreto.

Revisión editorial: 30 de septiembre de 2026.